Vendedores de humo en las escuelas

Fuente: NYTimes

Hace cuestión de unas semanas nos convocaron en un colegio público (en el que estudian mis hijas) para comunicarnos una gran novedad con respecto al próximo curso académico. Por desgracia yo no pude ir, ya que tenía exámenes de convocatoria y no me podía escapar, así que asistió mi mujer quien, por suerte, tiene las tardes libre.
Hasta aquí todo bien… El tema parecía interesante. Resulta que por fin parece ser que el colegio va a trabajar con una plataforma online, eliminando la adquisición de libros para los dos últimos cursos de primaria. El coste para los padres: 15€… Maravilloso. En la reunión hubieron algunas madres críticas, que temían que sus hijos luego no supieran estudiar en libros de papel cuando pasaran al siguiente nivel educativo (sin comentarios); el resto de los padres asistentes, quedaron muy satisfechos con esa nueva posibilidad, sobre todo por el gran ahorro que les supone en el arranque del curso escolar.


Lástima que no pude asistir… Todos saben mi afección con el mundo tecnológico, y cómo deseo que se empiecen a implantar realmente las tecnologías en los colegios, sobre todo en los de Canarias, que son los que tengo más cerca. El problema está en que, cuando se decide implantar un proyecto educativo de esta envergadura, hay que estar muy informado, dejarse asesorar bien, tener muy en cuenta las infraestructuras existentes y, sobre todo evaluar los costes totales para poder hacer un aprovechamiento realmente decente. Creo que, hasta este momento, soy una de las personas que más está luchando para concienciar a otros docentes sobre la necesidad de pasar a la acción y centrarnos en nuestros alumnos, y empezar a usar de una vez en serio tecnologías en las aulas que, más que nuevas, se nos van a quedar obsoletas en muy pocos años. Sirva lo anterior de aclaración para lo que voy a comentar a continuación.
Cuando un comercial de una editorial pasa por un colegio, más que vender un proyecto educativo, generalmente desea llevarse una comisión por una venta. En España, por desgracia, las editoriales siguen reticentes a la digitalización total de los contenidos, y las que no, están centradas en un modelo de plataforma por suscripción cerrada. A este tipo de comerciales los denomino Vendedores de Humo. La idea de usar una plataforma de aprendizaje de una editorial no me parece mala, pero no se puede centrar un proyecto educativo únicamente en este medio sin tener en cuenta una serie de dificultades:

  1. Para poder trabajar con una plataforma digital es necesario disponer de un buen ancho de banda en la escuela. No me quiero imaginar el grado de saturación de la conexión ADSL de este colegio cuando cuatro clases de niños quieran conectarse a la vez y usar contenidos digitales.
  2. Velocidad de subida. Muy pocos equipos directivos tienen en cuenta la velocidad de subida de su conexión. Con 3 Mbit… poco se puede hacer; no se pueden generar contenidos y subirlos de forma fluida.
  3. En cuanto a los contenidos de una plataforma, si únicamente se trata de tener lo mismo que un libro en papel en la pantalla de un ordenador, mal vamos. Eso no es implementar un desarrollo tecnológico en las aulas: Los niños han de leer, pero el aprendizaje es bidireccional; han de modificar, tocar, editar, borrar… en definitiva, han de CREAR. Y eso no se hace sólo con una plataforma de una editorial en concreto, sino buscando aquellas aplicaciones que se adapten a nuestras necesidades y las de nuestros alumnos. Es decir, si queremos implantar un proyecto educativo decente con posibilidades de éxito, tiene que ser flexible, sencillo de utilizar, adaptable tanto a los docentes como los alumnos y que permita crear contenidos.
  4. En cuanto a los dispositivos, en esa reunión se comentó que disponían de una serie de portátiles (no se especificó de qué tipo). Sinceramente, no me imagino una sesión de 55 minutos en la los maestros o profesores tengan que sacar un montón de portátiles (peso y volumen), repartirlos entre los alumnos, esperar a que arranquen, solucionar problemas técnicos (conectividad) y solucionar el problema de las baterías (portátiles antiguos), con pupitres pequeños… y después guardarlo todo… no sé yo… Creo que son demasiado optimistas.
  5. No olvidemos mencionar los problemas de conectividad. Piensan: «oh, sí, nuestro centro dispone de red Wi-Fi». Claro que muchos disponen de una red Wifi, pero no es lo mismo conectar un portátil de vez en cuando o un ordenador de sobremesa, que hacer un uso intensivo de la red… Sin un buen número de puntos de acceso decentes que admitan un buen número de dispositivos conectados (30 o más a la vez), no se puede hacer nada. La red simplemente se bloquea y empiezas a tener problemas con alumnos que no pueden entrar, que no pueden enviar, o simplemente que no pueden trabajar. Al final te tiras más de media clase intentando solucionar problemas en vez de estar trabajando con los alumnos: lo digo por experiencia.
  6. Duración de las baterías. Lo mencioné antes: las baterías de los portátiles no son una buena solución… Al final terminas con la clase llena de cables, porque la mayoría no están preparadas. Si los portátiles que se van a usar son de algún proyecto de digitalización público… mal vamos. Si vas a trabajar en un sitio donde los portátiles al final van a quedar en un sitio fijo, con conexión de red por cable y una toma eléctrica, bueno… Pero ése no es el modelo. Al final lo que tienes es un aula de informática, y tienes a los alumnos atados a su puesto. Pierdes movilidad y tus alumnos también. Se trata de interactuar con ellos de forma que podamos ayudarlos a aprender, no simplemente de sentarlos delante de una pantalla de un ordenador a buscar cosas en la Wikipedia para copiarlas y pegarlas en un documento de texto.
  7. Tampoco puedes entregarle una tableta de buenas a primeras a un docente y decirle que la utilice en su aula sin más. Aunque hay muchos que disfrutan usando herramientas tecnológicas, hay una mayoría de docentes que necesitan un apoyo, alguien que les ayude a implementar y a utilizar las herramientas de forma óptima, o simplemente enseñarles otros puntos de vista, o lo que se está haciendo en otros sitios… Hay docentes que simplemente tienen terror a introducir innovaciones dentro de sus aulas, ni desean salir de su zona de confort. La formación de los docentes es un pilar clave en un proyecto educativo de esta naturaleza, y los equipos directivos deberían ser conscientes de eso. Si no lo hacen así, van abocados al fracaso.

Se trata de una crítica constructiva: Si se va a iniciar un proyecto en condiciones, primero hay que solucionar la conectividad a Internet, adaptar la red Wi-Fi interna para que no se quede corta, trabajar con dispositivos móviles con una pantalla decente, que sea lo suficientemente ligero como para llevarlo a cualquier lado y una duración de baterías más que aceptable para una jornada intensa de trabajo. Por último, aunque puede que sea necesario adquirir el acceso a una plataforma, pues la mayoría de los docentes no tienen el tiempo necesario para autogenerar todos sus contenidos, tampoco es conveniente cerrarse; hay que estar abierto o se perderá todo el potencial de aprendizaje que permite este tipo de dispositivos. Hay que compartir puntos de vista con otros docentes, desarrollar jornadas de formación donde los docentes que han tenido éxito en implantaciones anteriores muestren las posibilidades a quienes se inician, compartir problemas, inquietudes, e incluso materiales. Nos encaminamos hacia un modelo de enseñanza mucho más abierto, aunque no sea un modelo impulsado desde las esferas políticas, sino desde dentro. No dejemos que nos vendan humo; por favor seamos críticos, hagamos un buen análisis y hagamos las cosas bien.

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