miércoles, 3 de julio de 2013

Otra manera de enseñar la Historia

La enseñanza de la Historia suele ser una de las más áridas para el profesor y una de las más temidas por el alumnado. Una infinidad de fechas, acontecimientos y personajes se entremezclan y por lo general no son datos fáciles de presentar de forma amena, ni de asimilar por el alumno. En mis tiempos de estudiante, frecuentemente utilicé atlas históricos físicos, en formato libro. Recuerdo especialmente el atlas histórico Lexis22, de formato bolsillo pero tapa dura, pequeño, manejable y portátil, cosa inestimable en los tiempos del conocimiento en papel. Estos mapas históricos presentaban los acontecimientos de forma muy compartimentada, dada la limitación física del propio soporte, de manera que sólo era posible presentar una época o acontecimiento por mapa. Otra herramienta de la época analógica que recuerdo con franco desagrado son los ejes cronológicos, que más que una herramienta para que el alumno se hiciera una composición de lugar de los acontecimientos, eran utilizados por el profesorado como una tabla más con la que hacernos memorizar materia de examen.
Hoy en día disponemos de herramientas interactivas que nos permiten recuperar la utilidad visual y de contenidos de los atlas históricos, con el valor añadido de la interactividad de los medios tecnológicos modernos. Quiero citar en esta entrada el proyecto español GeaCron, que a través del buscador de  su página web nos permite localizar un hecho histórico concreto de hasta 3.000 años de antigüedad en el mapamundi. El programa nos localiza, al uso clásico en distintos colores, las potencias intervinientes, siempre según los repartos de poder de cada época, los hechos relevantes relacionados, y el desarrollo de los acontecimientos mediante flechas indicadoras. Une la representación del acontecimiento al mapa geopolítico de cada momento, dando al alumno una visión completa de lo estudiado. Asimismo existe la posibilidad de pinchar sobre los lugares clave de cada acontecimiento en el mapa y abrir el correspondiente enlace de Wikipedia y/o la enciclopedia Britannica online.
Como muestra, este botoncito. He elegido un acontecimiento histórico al azar, la batalla de Hastings, que sirvió a los normandos para conquistar Inglaterra en 1.066.
El usuario puede acercarse o alejarse del mapa, al modo de Google maps, para hacerse una composición de lugar más completa, pudiendo hacerse búsquedas por acontecimiento, por lugar concreto o por zona geográfica amplia como provincias.
Nada que ver con aquellos odiosos ejes cronológicos o tablas de datos en las que sólo bailaban cifras, características o fechas ante nuestros ojos. Porque el aprendizaje de la Historia no tiene porqué ser aburrido, ni carente de representaciones gráficas atractivas, de consulta rápida o inteligibles de un simple golpe de vista.
Pasando al terreno del iPad, los libros electrónicos que combinan las posibilidades de los planos interactivos con un texto históricamente riguroso y científico aúnan lo mejor de ambos mundos en un envoltorio atractivo, con la comodidad de poder leerse en una tableta. La App para iPad sobre la batalla de Gettysburg de Amber Books es un ejemplo de ello.
Es un libro electrónico en el que no sólo se puede observar el desarrollo de la batalla, sino también observar fotografías de la época o leer una monografía sobre la importancia de la batalla en el contexto de la guerra de Secesión. El desarrollador es anglosajón y sus materiales están en inglés, pero son altamente recomendables para lectores sedientos de ampliar sus conocimientos de momentos históricos concretos.
Y porque la Historia aparece en muchos sitios porque es un telón de fondo inevitable de cualquier producto social, siempre es recomendable, tanto en casa como en el colegio, complementar la explicación de un tema concreto con la utilización de recursos audiovisuales auxiliares. El cine, la música, el arte no son tecnologías novedosas a día de hoy, pero la proyección de una película (como Julio César de Joseph L. Mankiewicz, que proyectaron cuando estudiaba latín), el visionado de obras de arte, la audición de piezas musicales o la lectura de una obra literaria coetáneas a lo estudiado son otras maneras de aproximarse a la materia abordada en clase desde otro punto de vista, enriqueciéndola. Tendemos a pensar en la Historia como en una serie de acontecimientos amontonados, cuando en realidad se trata de cadenas de acontecimientos relacionadas entre sí, muchas veces de manera simultánea en el tiempo. Como una gran obra de teatro con millones de personajes haciendo cosas a la vez, sin parar nunca. Estudiar esta materia con perspectiva, alejándose un poquito o acercándose a pequeñas porciones para verlas mejor, es la mejor manera de encontrar respuestas y entender aquello tan inabarcable que ocurre cada día y que luego entra en los libros de texto.