¿Competencias Digitales?

Fuente: www.schooltechnology.org

Hace unas semanas surgió en una conversación el tema de las denominadas «Competencias Digitales». Para mi asombro, aún muchos docentes ven estas competencias como algo que se tenga que enseñar en un aula de informática. También muchos lo ven aún como una «ayuda» o como un «complemento» a su docencia. Lo cierto es que, queramos o no, la tecnología nos rodea y se ha convertido hoy en día en algo fundamental en nuestra sociedad, nos guste como docentes o no. Desde el iPhone, el iPad, el navegador GPS, la omnipresencia de Internet, la tecnología se ha colado en nuestras vidas de forma que ya no es necesario encender un PC para buscar cualquier cosa que necesitemos al instante. Es más, si lo  que necesitamos no lo encontramos justo en el momento en el que lo buscamos, nos sentimos desamparados y no concebimos otra forma de acceso a la información, encontrando otros métodos atrasados y muy poco ágiles en nuestra vida diaria.

Si además tenemos en cuenta que los ciclos de los avances tecnológicos son cada vez más cortos, más que el término «competencias digitales», tal y como hemos estado acostumbrados a usarlo, deberíamos llamarlo «Adaptación Tecnológica». Es más, pienso que enseñar estas competencias en las escuelas sin una aplicación real en el momento creo que es simplemente inservible. No puedes enseñar a manejar a alguien una hoja de cálculo si no la vas a aplicar a nada… ¿por qué no aprender mientras sientes la necesidad de usar funciones determinadas? Me explico: tienes un problema, buscas la solución más apropiada y la aplicas. Si alguien me enseña cómo hacer una suma por columnas lo olvidaré irremediablemente si no lo uso. Si alguien me lo explica cuando llevo un rato rompiéndome la cabeza para buscar una solución y no la encuentro, probablemente siempre me acuerde de ello.

Además, ya no podemos concebir la tecnología como algo estático… no sabemos lo que nos deparará la tecnología dentro de unos años… Todavía tengo en el cajón un montón de memorias pen-drive que ya ni uso desde que apareció Dropbox. ¿Me enseñó alguien el uso de Dropbox? No; lo descubrí por una necesidad. Y es que, cuando un amigo nos enseña algo que nos soluciona un problema, se nos graba a fuego.

Y si eso es así con nosotros mismos, ¿por qué no hacerlo con nuestros alumnos? Trabajar empleando las herramientas del momento implica una aproximación multidisciplinar que enriquece el proceso de enseñanza. Es más, lo más probable es que sean nuestros propios alumnos quienes, de forma totalmente creativa y sorprendente para nosotros, nos enseñen cosas que ni nos habíamos planteado. Ahí está la riqueza del aprendizaje con el uso de tecnologías.

Pero es más: las herramientas que usamos hoy probablemente estarán desfasadas dentro de unos años y, nos guste o no, tendremos que perder el miedo a adaptarnos. La enseñanza no puede ser inmovilista; tenemos que dinamizar nuestros métodos y, si bien no se trata de estar siempre a la última, por lo menos  tenemos que tratar de investigar un poco qué es lo que hay ahí fuera que se está usando, probarlo y, si funciona, aplicarlo. No tenemos que inventar nada nuevo; simplemente usar lo que ya nuestros alumnos usan todos los días, motivándolos y haciéndoles ver que lo que aprenden no está anclado en el pasado. Como decía alguien a quien admiro «No podemos enseñar a los ciudadanos del futuro con las herramientas del pasado» ¿O es que ya no nos acordamos de que para buscar una calle en una ciudad desconocida teníamos que ir preguntando?

Para muestra, un botón: con mi hija mayor (7 años) probé a hacer una actividad nueva en la que le propuse usar la cámara del ipad para explicar qué tipo de plantas comestibles hay en nuestro jardín, para lo cual tenía que grabar en vídeo las plantas y luego componer una breve frase (con un poco de ayuda) y hacer un montaje final. El vídeo y el audio los grabó ella sin ayuda, observándola mientras lo hacía. Para mi sorpresa fue totalmente intuitivo. Me sorprendió ver cómo, tras enseñarle cómo grabar el audio, lo hizo todo ella sin ayuda; y es que tenía un objetivo que la motivaba: ver cómo quedaba el vídeo montado. ¿Se imaginan explicar esto a un niño de 7 años de forma teórica? Aprendió muchas cosas en un par de horas: a grabar vídeo y audio, que los vídeos que se ven por la tele se editan de forma similar, que hacer un documental da mucho trabajo y que no es simplemente lo que se observa en la pantalla, a sintetizar e ir al grano, y además un montón de usos de plantas que hasta el momento no conocía. Y encima, tiene un vídeo que enseña orgullosa; todo en 2 horas y usando tecnologías digitales de una forma intuitiva.

¿Son entonces las tecnologías digitales un medio complementario? Yo creo que ya son un fin en sí mismas. Ya no es que nos tengamos que plantearnos si las usamos o no; es que tenemos que usar en nuestras clases lo que ya usamos en nuestra vida diaria. Lo más difícil no es usar estas herramientas; lo complicado es usarlas de forma creativa y motivadora, y es precisamente ahí donde hay que incidir en la formación de los futuros docentes.

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