Un proyecto real con alumnos de ingeniería

En el momento en el que empecé este blog, pensé en usarlo para compartir apps de dispositivos móviles que iba encontrando, con la intención de convertirlo en una especie de repositorio de contenidos. Esa era mi intención inicial, hasta que, conforme el empleo de estas herramientas se ha ido más o menos que ampliando, me di cuenta que la cuestión del cambio no está en la herramienta o en la app de turno, sino en cómo interacciones con tus alumnos. En el mundo cambiante en el que estamos inmersos, ya no vale con memorizar unos contenidos y, de una forma u otra, vomitarlos en un examen, para posteriormente olvidarlos. No podemos seguir enseñando cosas de forma que tengan una escasa aplicabilidad, sino modificar la forma de enseñarlas para poder emplear esos conocimientos como herramientas. Al menos yo así lo veo en las enseñanzas de tipo técnico, pero creo que es muy extrapolable a cualquier otro entorno educativo.

Cuando me di cuenta de esto, también me di cuenta de que el empleo de la tecnología, al menos en este momento, debe ser precisamente aquel que favorece el intercambio de información y el acceso a los contenidos, así como el empleo como herramienta para crear, diseñar, discutir y compartir. Bueno, la teoría está ahí pero, como bien dice el refrán, “del dicho al hecho […]”. No es fácil cambiar la forma de trabajar con tus alumnos cuando llevas toda la vida habiendo aprendido en un entorno tradicional, centrado en el profesor y, como consecuencia, importando ese modelo cuando empiezas tu carrera docente, con una pléyade de problemas alrededor, muchas veces centrada en problemas organizativos y comunicativos del propio centro donde ejerces.

En cualquier caso, pudieron más en mí las ganas de cambiar que los impedimentos por lo que, aparte de empezar a opinar al respecto, empleando este blog modificando el fin para el que inicialmente lo abrí, empecé a explorar formas alternativas de trabajar con mis alumnos, en un principio, casi como conejillos de indias.

Hoy puedo decir que el proyecto que empecé hace casi dos años, empieza a tomar tintes de madurez, y comienzo a ver resultados, primero con mis alumnos y los alumnos de otros compañeros, como los mi amigo y colega Jorge quien, animado por las ganas de mejorar, decidió adoptar este mismo modelo, obteniendo unos resultados cuando menos, sorprendentes. Ayer mismo me confesaba, durante el almuerzo, que los alumnos rompieron a aplaudirle en la última sesión, movidos por el nuevo enfoque que estamos empleando, en nuestro caso, enmarcado dentro de una estrategia de aprendizaje basado en problemas, proyectos y retos, en función de las materias y el curso. Por otro lado, empiezo a ver cómo otros profesores y profesoras están mostrando un claro interés por este cambio de estrategia y de roles, por lo que vamos a empezar ahora un periodo de experimentación a mayor escala, antes de que podamos tratar estandarizar métodos alternativos a la tradicional clase magistral, al menos dentro de las enseñanzas de carácter técnico en las que estamos llevando a cabo nuestras experiencias.

Para muestra de todo esto, un botón:

En una asignatura de mantenimiento decidimos introducir una operación real, en la que los alumnos tendrían que llevar a la práctica y documentarse sobre las herramientas de planificación de trabajos, gestión de recursos humanos, elaboración de presupuestos, seguridad en el trabajo y la resolución de los problemas técnicos y humanos a los que deberán hacer frente en un trabajo real. El objetivo que nos marcamos fue la restauración, con fines didácticos, de una antigua turbina de vapor Curtis que llevaba desmontada desde el año 1975 en el centro, en un rincón, en un estado lamentable. A la par del proyecto de restauración, debía desarrollarse material multimedia didáctico, empleando vídeos, material en 3D y realidad aumentada para que, enfrente de la turbina restaurada, cualquier persona pueda acceder a esta información empleando un simple dispositivo móvil con conexión a Internet. Tengo que decir que, a pesar de que en un principio pensé que era muy posible que no lo lográramos, al final los conseguimos, solventando los muchos problemas que tuvimos para la ejecución de este “miniproyecto”. Aquí, dos de los vídeos: el primero mostrando el montaje final, y el segundo en formato píldora de conocimiento sobre el funcionamiento básico de una turbina de vapor. ¡
Felicidades, chicos, lo habéis conseguido!

 

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