Asistentes al workshop

¿Puede ser la Universidad un agente de cambio?

Pregunta fundamental
Pregunta fundamental

El pasado 27 de junio celebramos nuestro primer workshop, en el que participaron, junto con el equipo ALGAE, 23 personas pertenecientes a los ámbitos de la educación superior y del sector empresarial de Canarias. El workshop, que giraba en torno al lema “Estableciendo las bases de un cambio positivo”, pretendía determinar de qué forma
las universidades pueden convertirse en agentes de cambio, estudiando las dificultades en el ámbito de Canarias. En el evento también participó un grupo de estudiantes que han experimentado procesos de aprendizaje activo, y que actuaron como facilitadores para dinamizar la sesión. Fue precisamente este grupo de chicas y chicos quienes tuvieron la responsabilidad de dirigir todo el proceso de trabajo y discusión hacia un enfoque constructivo y orientado a aportar ideas, más que centrarse únicamente en los problemas y las dificultades. De forma resumida, y aunque los participantes sólo conocían la pregunta fundamental que les planteamos en el programa “¿Puede la Universidad ser un agente de cambio?”, queríamos que analizasen mediante tormentas de ideas y trabajo en equipo qué objetivos debe tener la universidad, y qué dificultades puede encontrar para convertirse en un agente de cambio. Sin que fueran conscientes de ello al principio, sumergimos a este grupo de personas en un proceso de aprendizaje activo, del que obtuvieron sus propias conclusiones.

Asistentes al workshop
Asistentes al workshop

Se trató de una jornada de trabajo intensa, que se estructuró en cuatro sesiones de una hora y media de duración cada una. Estas se orientaron a:

  1. Desarrollar una actividad rompehielos a fin de qe todos los asistentes pudieran conocerse, y presentar el vínculo que tiene el Aprendizaje Activo con los retos de la sociedad, en especial la Canaria. También se aprovechó para presentar algunos proyectos que se están desarrollando vinculados a este concepto, como el proyecto DEMOLA, o el proyecto DESTINY.
  2. Describir y entender el proceso de resolución de problemas al que se enfrentan los estudiantes con los que estamos trabajando, someter a los asistentes a un pequeño reto, y mostrar la pregunta fundamental del workshop: “¿Puede ser la Universidad un agente de cambio en Canarias? Si no es posible, ¿por qué?; si es posible ¿cómo?”.

    Tormenta de ideas
    Tormenta de ideas
  3. Trabajo en cuatro equipos —amarillo, rojo, naranja y verde— dinamizados a través de un facilitador o facilitadora. El trabajo se organizó alrededor de una tormenta de ideas inicial y un proceso de discusión y selección de ideas moderado, que basculó en torno a una serie de preguntas guía previamente seleccionadas por ALGAE: “¿Cuál es y cómo debería ser la base del diseño del currículo en las universidades, basado en habilidades o en contenidos?”, “¿Cómo enseñar, a través de todo el proceso educativo, lo que realmente se necesita en el mundo real?”, “¿Qué modelo podría vincular todos los agentes educativos y sociales para ser competitivos? ¿Cómo adaptar las instituciones educativas a ese modelo?”, “¿Cómo debe ser la
    Trabajo en equipo
    Trabajo en equipo

    relación entre la universidad y los agentes sociales: debe la universidad adaptarse a la sociedad o debe ser la universidad quien induzca los cambios?”, “¿Cuáles deberían ser los resultados del proceso educativo en él ámbito de las distintas ramas del conocimiento?”.

  4. Compartir con todo el grupo de asistentes a través de la presentación de una matriz conteniendo la selección de ideas de cada equipo, y una discusión-resumen final.

La mezcla de perfiles individuales permitió compartir múltiples puntos de vista, siempre de forma constructiva. Todas las respuestas de la pregunta fundamental quedaron organizadas en dos columnas: (indicando cómo), y No (indicando por qué). A continuación, compartimos a modo de resumen las ideas que surgieron al finalizar la última sesión de trabajo.


La Universidad sí puede ser un agente de cambio. Objetivos.

Respuestas del equipo amarillo

  • Flexibilizando el acercamiento a empresas. Creando los espacios de trabajo común haciendo vías de comunicación fluidas.
  • Creando espacios de comunicación adecuada para tener procedimientos de aprendizaje relacionados con el currículo.
  • Independientemente de la metodología deben entrenarse habilidades y transmitir contenidos.
  • Gestionando adecuadamente el tiempo: minimizando la burocracia académica y usando las tecnologías al alcance que puedan facilitar el trabajo (sede electrónica, TIC educación); gestionar el tiempo en el desarrollo de la docencia.
  • Trabajar en clase habilidades y contenidos, seleccionar contenidos para trabajar en otros entornos (casa…)
  • Fomentando la hibridación del modelo universitario, integrando todos los agentes: Empresa-sociedad-educación.
  • Eliminando la cultura de la inmediatez, resultados a corto plazo, evaluación a corto plazo, etc., y fomentando la obtención de resultados a largo plazo.

Respuestas del equipo rojo

  • Mediante una retroalimentación a partir de las iniciativas planteadas por la Universidad para cada sector.
  • Acogiendo las iniciativas generadas por otros agentes externos.
  • Identificando las necesidades de la sociedad, administraciones, empresas, industrias, etc.
  • Gestionando el cambio movilizando muchas voluntades, creando redes de trabajo y aprendizaje común.

Respuestas del equipo naranja

  • Con iniciativa personal y apoyo institucional.
  • Haciendo que los estudiantes tengan iniciativas pero dándoles unas pautas.
  • Enseñando habilidades.
  • Dando respuesta a las necesidades de la sociedad. Por ejemplo, limitando el número de egresados de cada carrera, pero sin limitar el conocimiento (por ejemplo, filosofía o matemáticas).

Respuestas del equipo verde

  • Poniendo los contenidos al servicio del desarrollo de las habilidades.
  • Convenciendo al profesorado de que aumentando las expectativas sobre los estudiantes mejoran los resultados.
  • Favoreciendo la educación de personas libres, felices, emprendedoras, etc., dejando que se equivoquen.
  • Motivar al profesorado para que motive sus estudiantes, reconociéndolo, dándole prestigio a través de incentivos sociales, económicos o formativos.
  • Motivando a los estudiantes, de forma que sean más libres, felices, y seguros.
  • Facilitando la formación de un liderazgo holístico, favoreciendo la multidisciplinariedad.
  • Investigando sobre cuáles son las necesidades no cubiertas de la sociedad.
  • Cambiando el método y analizando los procesos de selección y acceso.

La Universidad no puede ser un agente de cambio. Dificultades.

Respuestas del equipo amarillo

  • Porque las instalaciones no están adecuadas a los nuevos procesos educativos.
  • Porque los procesos de aprendizaje no están condensados.
  • Porque existe masificación en las aulas.
  • Por la escasez de formación en procesos activos de aprendizaje.
  • Por existir una estructura rígida en memorias de verificación, guías docentes, y en los sistemas de evaluación del profesorado.
  • Porque existe una estructura lineal del currículo.

Respuestas del equipo rojo

  • Porque hay un exceso de burocracia.
  • Porque faltan incentivos y recursos económicos y humanos.
  • Porque existen barreras verticales; aislamiento entre grupos dentro de las universidades.
  • Porque las infraestructuras no están adaptadas para usar modelos de aprendizaje activo.

Respuestas del equipo naranja

  • Porque existen obstáculos físicos (por ejemplo, mesas ancladas al suelo).
  • Porque existen obstáculos administrativos.
  • Porque el profesor puede no haber trabajado nunca en una empresa.

Respuestas del equipo verde

  • Por los efectos de la endogamia y la desconexión de la sociedad.
  • Porque existe una resistencia al cambio.
  • Por la inercia de las metodologías tradicionales.

Acerca de estas conclusiones, hay una serie de aspectos que llaman la atención. Primero la diferencia entre la cantidad de ideas que planteaban que sí es posible frente a las que planteaban obstáculos o dificultades (23 frente a 16). Todas las ideas en el sentido positivo del cambio pivotan alrededor de la simbiosis del entorno universitario y la sociedad, formando a los estudiantes a través del análisis de sus necesidades y la resolución de sus problemas,  mediante la hibridación de los procesos de aprendizaje, la relación con las empresas, enfoques abiertos y multidisciplinares en espacios abiertos al trabajo y a la comunicación. Todos ellos, objetivos a largo plazo, y que requieren la adecuada motivación de estudiantes y personal docente. El análisis y la discusión de las dificultades se centra sin embargo en las inercias: resistencias al cambio, burocratización excesiva, métodos tradicionales que limitan la adquisición de habilidades, aislamiento entre grupos de personas y los currículos, o infraestructuras no pensadas para el aprendizaje activo, entre otras dificultades.

Si bien es cierto que el cambio es posible, y que hay instituciones que prácticamente se han creado desde el cambio, también es cierto que cualquier iniciativa orientada a conseguir todos o parte de estos objetivos debe basarse en un análisis concienzudo de todas las dificultades. Es cierto que analizar las dificultades es de sentido común, pero también es cierto que las universidades son organizaciones tan complejas, que es posible pasar por alto este tipo de análisis antes de embarcarse en cambios de calado. De hecho, ya ha pasado al adaptar las titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior, ya que en general no se hizo un análisis concienzudo de la situación y las posibilidades de cada institución, sino que se tendió a la adaptación de los antiguos planes de estudio, los cuales no estaban pensados en su mayoría para la adopción del aprendizaje activo.

¿Puede ser la universidad un agente de cambio? Sí, con objetivos bien pensados, analizando bien las dificultades, y planteando objetivos alcanzables por cada institución para conseguir la motivación, recursos e iniciativa necesarios para lograr objetivos más ambiciosos. De forma más resumida: alcanzando los objetivos en espiral, y evitando un trayecto directo, a no ser que se esté muy seguro de ser capaz de superar las dificultades.

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